

Productos finales comunes: Artículos de embalaje como botellas, recipientes o barriles, piezas técnicas como conductos de ventilación, resortes (p.e. fuelles y resortes de eje), tapas de maleta, portaequipajes o depósitos de gasolina, juguetes infantiles de gran tamaño (por ejemplo cochecitos de empujar o Bobby-Car®)
Materiales comunes: PE, PP, PMMA, PC, PA, ABS, PLA, TPU, masterbatch de color
Caudales habituales: 300-1000 Kg/h
de dosificación del GRAVICOLOR (por aumento de peso). En general los residuos se trituran de forma central aunque en algunos casos se vuelven a grancear posteriormente. Este material se vuelve a introducir en el contenedor de almacenamiento intermedio mediante un alimentador y luego se reintroduce al proceso. Debido a los grandes caudales en el proceso de soplado, si están involucradas varias máquinas, es aconsejable la utilización de un sistema de vacío central.
En un sistema de línea de vacío el volumen de aire del soplante de transporte así como las tuberías de vacío se calculan para que haga el transporte un solo alimentador a la vez. Esto significa que la proporción de soplantes en comparación con la cantidad de unidades de transporte en línea debe ser tal que cada punto de consumo reciba una alimentación suficiente de material en todo momento. En un sistema central de vacío varios alimentadores pueden trabajar de forma simultánea en una línea o en todo el sistema. Gracias a la distribución variable no es obligatorio reservar salida, lo que resulta en un ahorro de energía considerable. Las bombas de funcionamiento paralelo se apagan automáticamente (control por presión) según las necesidades de aire. Dado que el vacío es total en todo momento y que no se tiene que restaurar tras un tiempo de funcionamiento como en las líneas, se pueden alcanzar caudales muy importantes.
En el proceso de extrusión por soplado, se genera una manguera mediante un molde al final de la extrusora. La manguera se corta en la longitud y se alimenta al producto soplado final para procesados posteriores.
